Orden Masónica Mixta Internacional - LE DROIT HUMAIN-

EL DERECHO HUMANO - Jurisdicción Argentina

Fraternidad

 

Las Logias de la Orden Masónica Mixta Internacional Le Droit Humain trabajan a la Gloria del Gran Arquitecto del Universo y/o al Progreso de la Humanidad.

 

La Orden está constituida por los masones de ambos sexos que juraron obediencia a la Constitución Internacional de Le Droit Humain y trabajan en Logias de todos los grados (del 1° al 33°), dentro de la pirámide iniciática. Por lo tanto, hay continuidad en el seno de la Escala Espiritual e Iniciática.

 

El poder legislativo está representado por el Convento Internacional, órgano soberano de la Orden. El poder de ejecución de las decisiones del Convento Internacional, el mantenimiento de la regularidad y de la unidad masónica en el seno de la Orden están a cargo del Supremo Consejo de Le Droit Humain International, cuya gestión se somete a la ratificación del Convento Internacional. El poder judicial se ejerce en el seno de las Asociaciones Nacionales miembros, según las disposiciones de sus Reglamentos Generales y con el control definitivo del Supremo Consejo, comparable a la Corte de Casación del derecho francés. Se recuerda que el derecho aplicable es el derecho francés.

 

La Orden Masónica Mixta Internacional Le Droit Humain no profesa dogma alguno. Trabaja por la búsqueda de la verdad. Es por ello que, en los Talleres, las discusiones o debates que se refieran a cuestiones sociales o religiosas no podrán, en ningún caso, tener otro objetivo que el de instruir a los miembros y permitirles cumplir, con mejor conocimiento de causa, sus deberes de Francmasones.

 

Los principios y el método de trabajo adoptados por la Orden Masónica Mixta Internacional Le Droit Humain son los de las Grandes Constituciones Escocesas de 1786, revisadas por el Convento de Lausana, que reunió en Suiza a los Supremos Consejos del mundo el 22 de septiembre de 1875.

 

El camino masónico, iniciático, que adoptó Le Droit Humain, conduce a la percepción progresiva de la condición humana. Este camino propone, a quien decide recorrerlo, un difícil viaje interior para conocerse mejor, comprender al otro y trabajar para construir un mundo mejor.

 

El ritual invita a continuar afuera la obra comenzada en el Templo. El objetivo fundamental de la Orden es reunir lo disperso y favorecer el perfeccionamiento humano. La apuesta es construir un Templo a la vez simbólico y concreto, y cuyos miembros son a la vez los constructores y los materiales. Cada piedra debe conservar su particularidad y después pulirse para poder insertarse en el edificio.